El edén de las elegidas (versión lírica)
El Edén de las Elegidas no tiene dirección postal. Se entra por una puerta de roble oscuro que da a su despacho, decorado con arte moderno, alfombras persas y olor a cuero, a hombre. Allí las recibe con brandy añejo, Schubert de fondo y palabras suaves. Desnudas en segundos, de pies a cabeza en lingerie Dior e Ives Saint Laurent. Bellas, educadas en Ginebra, en París, en Manhattan. Todas distintas; todas idénticas en el punto ciego del deseo.
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