Si Trump no hubiera aprendido de la mordida de culebra de la «oposición», hoy el país estaría convertido en Irak en esteroides… los incompetentes que pretendían asumir el poder quedaron fuera y eso es digno de reconocimiento.
La jugada maestra consiste en dejar el escenario intacto, inclusive algunos actores, pero con un cambio de director, productores, guion y público. No es Cuba, ni China ni Rusia. Pronto el teatro tendrá nuevos aires… y solo es cuestión de tiempo para que también cambien los actores, que se terminarán desplomando con el peso de un guion que no sabrán interpretar a largo plazo.
Venezuela tiene una segunda oportunidad. Y eso es algo que debemos agradecer y respetar.






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