Por Juan Carlos Sosa Azpúrua
Visión: restaurar la soberanía energética de Venezuela y convertir la industria petrolera en la «locomotora» del crecimiento nacional, alcanzando una meta de producción de 11 millones de barriles diarios (MMbpd).
I. Marco de Inversión y Producción
Para transformar el potencial de las reservas en realidad económica, se propone un esquema de inversión masiva en dos fases:
- Fase de Estabilización: inversión de $100 mil millones para rehabilitar la infraestructura existente y aumentar la producción en 1 MMbpd a corto plazo.
- Fase de Expansión Global: Inversión de $1 billón ($1T) para escalar la capacidad en 10 MMbpd adicionales, consolidando un total de 11 MMbpd.
- El Efecto Multiplicador: bajo el principio de que cada $1 invertido en petróleo genera $2 en la economía no petrolera, esta inversión inyectará dinamismo a sectores históricamente estancados.
II. Sectores No Petroleros Beneficiados
La reactivación petrolera actuará como un catalizador para los siguientes sectores clave:
- Infraestructura y Construcción: reconstrucción de refinerías, oleoductos, puertos y viviendas para la fuerza laboral.
- Manufactura y Metalmecánica: demanda masiva de tuberías, válvulas, herramientas y repuestos de fabricación nacional.
- Tecnología y Servicios: implementación de sistemas de monitoreo digital, ciberseguridad industrial y logística avanzada.
- Agricultura y Alimentación: el aumento del poder adquisitivo y la mejora en la distribución de combustible revitalizarán el campo venezolano.
III. Condiciones de Viabilidad (Prioridades Políticas)
Para atraer los capitales de corporaciones transnacionales (especialmente de EE. UU.), se deben cumplir tres condiciones innegociables:
- Levantamiento de Sanciones: eliminación inmediata de las restricciones financieras para permitir el flujo de caja y la exportación legal.
- Seguridad Jurídica: promoción de inversiones agresivas de empresas estadounidenses mediante un marco legal transparente y estable.
- Paz Social y Política: liberación de todos los presos políticos como señal de normalización institucional y respeto a los derechos humanos.
Conclusión
Este plan no busca solo extraer crudo, sino utilizar la renta petrolera para reconstruir el tejido industrial de Venezuela. La meta de 11 MMbpd posicionaría al país como un gigante energético global, capaz de financiar su propio desarrollo integral.







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